Petro busca pix en colombia: ¿solución o riesgo de lavado?
En una jugada que ha encendido las alarmas en Washington y generado un debate acalorado en Bogotá, el presidente colombiano Gustavo Petro ha instado a Brasil a extender su sistema de pagos instantáneo Pix a Colombia. La propuesta, expresada a través de una publicación en X el pasado 4 de abril, llega en medio de una creciente tensión entre Brasil y Estados Unidos, y plantea interrogantes sobre la soberanía financiera y el riesgo de lavado de dinero en la región.
Pix: el éxito brasileño que despierta recelos
Pix, implementado por el Banco Central de Brasil en noviembre de 2020, ha revolucionado el panorama de pagos en el país, alcanzando a más del 75% de la población. Su gratuidad para personas físicas, tarifas mínimas para empresas y la ausencia de restricciones horarias lo han convertido en un éxito indiscutible. Basta con una clave vinculada al teléfono o un código QR para realizar transferencias instantáneas, eliminando la necesidad de datos bancarios complejos. La rápida expansión regional, con adopción en Argentina, Uruguay y Paraguay, ha consolidado su posición como un referente en pagos digitales.
Pero este éxito no ha estado exento de controversias. La administración estadounidense ha iniciado una investigación comercial, alertando sobre el presunto uso de Pix para el lavado de dinero por parte de organizaciones criminales, como el Primer Comando de la Capital (PCC). Los expertos sugieren que la presión de Washington va más allá de la mera preocupación por la seguridad, apuntando a la reducción de la dependencia del dólar y la competencia directa con gigantes como Visa y Mastercard. El gobierno brasileño, liderado por Lula da Silva, ha respondido denunciando intentos de regulación extranjera sobre su sistema financiero, defendiendo la soberanía nacional y proclamando que “Pix es del pueblo brasileño”.

Bre-b: la respuesta colombiana, inspirada en pix
Colombia, anticipándose a este escenario, lanzó en octubre de 2025 su propio sistema de pagos instantáneos, Bre-B. Inspirado en la arquitectura técnica de Pix, Bre-B busca superar la fragmentación y lentitud de las transferencias bancarias tradicionales, centralizando la experiencia bajo una única marca. A diferencia de Pix, que ha sido obligatorio para los grandes bancos, Bre-B integra redes ya existentes como Redeban, Visionamos y ACH, con el objetivo de digitalizar el comercio local y reducir el uso de efectivo. El uso para personas físicas es gratuito, sujeto a regulaciones como el impuesto 4x1000.
Lo que nadie cuenta es que, si bien Bre-B se orienta al mercado doméstico, ya se barajan conversaciones sobre una posible integración regional en el futuro, lo que podría marcar el fin del sistema digital lanzado por el Banco de la República.

¿Un riesgo para colombia?
La propuesta de Petro de adoptar Pix en Colombia, aunque atractiva por su eficiencia, plantea serias interrogantes. La investigación de Estados Unidos sobre el lavado de dinero a través de Pix, sumada a la tensión geopolítica entre Brasil y Estados Unidos, exige una evaluación cuidadosa. ¿Colombia está dispuesta a sacrificar su soberanía financiera en aras de la eficiencia? ¿Y puede garantizar la seguridad de un sistema que ya genera sospechas en Washington?
Mientras tanto, los colombianos y los comercios pueden operar con Pix a través de plataformas como AstroPay, Binance Pay y Wise, pero la integración oficial sigue siendo un sueño lejano. La pelota está en el tejado de Petro y su gobierno, quienes deberán sopesar cuidadosamente los beneficios y los riesgos de esta controvertida propuesta. La historia nos enseña que la búsqueda de la eficiencia no puede estar por encima de la seguridad y la soberanía.